¿De qué trata este artículo?
Explora la relación terapéutica, es decir, entre médic@/terapeuta/profesional y paciente/usuari@/cliente. Tips para mejorar este encuentro desde ambos puntos de vista.
Tiempo de lectura: 7 minutos.
Es un encuentro entre dos personas, cada una con un rol definido. Es además, una relación única en nuestras vidas. Quien busca ayuda, y quien la entrega. No existe otro momento en nuestras vidas en que acudamos a alguien que no conocemos, que no forma parte de nuestro círculo cercano, y compartamos nuestra intimidad, nuestra vulnerabilidad, una parte importante de nuestro ser, sin saber qué es lo que nos dará de vuelta.
El sentido común nos dice que depende de cómo nos vaya en esta relación terapéutica, especialmente en el primer encuentro, vamos a tener un resultado positivo o negativo. Pero no sólo eso. Tenemos evidencia de que el impacto que genera esta relación es tan significativo, que en verdad es algo triste que no le demos la importancia que merece.
Todo es perspectiva.
Frente a todo proceso terapéutico, existe un motivo de consulta. Sea un dolor de estómago, una ansiedad que no nos deja dormir o un control de hipertensión o diabetes, existe una razón por la cual acudimos a una consulta. Ésta razón puede ser vaga o específica (siento “calambres” vs. se me hinchó la pierna derecha), casi siempre se caracteriza porque interrumpe nuestra “normalidad” y nos obliga a hacer algo para solucionarlo. Esto puede ir desde acudir a urgencias hasta buscar mil y un curas milagrosas, con el fin de disminuir o eliminar el malestar.
Cuando vamos a consultar, nos presentamos como somos, pero en un “disfraz” de paciente, usuari@, cliente, etc. Esto incluye nuestras experiencias previas, miedos, expectativas. Reconocemos al terapeuta como alguien con experiencia, que sabe del tema, y que será quien dirija el proceso. Esperamos que a través de nuestra conversación nos podamos dar a entender y encontrar esta “solución”. Pero existen algunos factores importantes que debemos saber y tener en cuenta antes de ir a una consulta, partiendo por:
¡Sólo tú sabes todo de ti!
Tu motivo de consulta es sólo un síntoma, que a su vez puede representar una enfermedad simple o compleja.
Fuera del malestar que te genera, ¿cuáles son tus miedos? ¿Qué esperas de la consulta?¿Qué sabes y crees sobre la terapia a la cual vas a consultar?
La información que entregamos en una relación terapéutica es importante, vital, pero no necesariamente útil para ayudarnos. Por ese motivo debemos escuchar atentamente las preguntas y contestarlas con la idea de entregar la información que nos piden. En ese sentido, es sumamente importante primero mirarte al espejo y reflexionar acerca de cuánto tiempo has tenido estos síntomas, qué has hecho para aliviarlos, cómo fueron tus experiencias previas, qué es lo que crees que está mal y bien. Por más títulos o experiencia que tenga la persona que te ayuda, no sabrá nada de estas cosas si es que no se las comentas.
Cada vez que acudimos a una consulta, debe existir un plan de trabajo, de tratamiento. Las intervenciones, fármacos, exámenes, tienen una razón de ser y un objetivo al cual apuntar. Todo esto debe quedar claro para ti, tanto como terapeuta como paciente. Porque por muy buenos que sean los tratamientos, nadie irá a tu casa a acompañarte viendo que los hagas correctamente, o descubrirá si te ha aparecido algún otro síntoma. El tratamiento es un compromiso de ambas partes, y si te quedan dudas, ¡PREGUNTA! Incluso si no hay más tiempo, puedes solicitar un correo, whatsapp, etc. o alguna fuente en la que informarte que no sea Google, obviamente.
El seguimiento. Un proceso de salud requiere de evaluar si es que logramos obtener los resultados esperados. A su vez, estos resultados pueden ir acompañados de cosas nuevas, buenas o malas (efectos adversos, mejoría en la sensación del bienestar, etc.). Aquí nuevamente se necesita de sinceridad. ¿Seguiste las indicaciones como fueron entregadas, o las cambiaste? ¿Pudiste resolver las dudas que tenías? ¿Cuál es la percepción de tu salud actual? ¿Sientes que has avanzado o retrocedido? No hay respuestas erradas, y aquí también es fundamental reconocer qué aspectos fueron bien trabajados y qué otros están pendientes reforzar.
En una buena relación terapéutica, no hay espacio para la culpa, sólo para el crecimiento.
E incluye a ambas caras de esta moneda.
¿Qué dice la ciencia sobre la relación terapéutica?
Existen diversos estudios que si bien de manera individual, han evaluado diversos aspectos (vestimenta, status socioeconómico, educación, tratamiento, satisfacción con el tratamiento, satisfacción con la consulta) en su conjunto apoyan a que la relación terapéutica tiene un efecto importante y puede llevar a resultados positivos o negativos, dependiendo de los factores involucrados.
Regulación emocional: Kafetsios y colegas (2013) estudiaron a través de encuestas y observación la interacción entre pacientes y distintas especialidades médicas, concluyendo que la regulación emocional (del terapeuta) era un factor determinante en cómo evaluaban la interacción los pacientes. En este estudio evaluaron la “re-evaluación emocional” (un tipo de regulación emocional que consiste en anteponerse a una situación para evaluar cómo nos sentiríamos y qué podríamos cambiar antes que ocurra) vs. la “supresión emocional” (otro tipo de regulación en la que la emoción se anula para evitar que tome el control, como tener rabia cuando se nos saltan la fila pero aceptarlo en silencio). Cuando el o la médica usaba la re-evaluación emocional en su vida de manera más constante, sus pacientes se sentían más conformes y valoraban positivamente la relación terapéutica.
Conversación: Barry y colegas (2001) investigaron si es que habían diferencias cuando en una consulta se hablaba puramente de síntomas físicos y su tratamiento, vs. cuando se abordaban los relatos psíquicos y físicos. Con 62 casos correspondientes a 20 médicos, se analizaron las transcripciones de cada entrevista y se concluyó que cuando ambas partes (tratante y tratado) hablaban en el “mismo idioma”, es decir puramente físico (síntomas y enfermedades) o tanto físico como psicológico (lo que me pasa y cómo me afecta) el resultado de la consulta era positivo. Sin embargo, cuando el terapeuta ignoraba o bloqueaba esta dimensión psicológica el resultado solía ser más negativo.
¡La comunicación lo es todo!: Tates y colegas (2017) intentaron responder a la pregunta de si la consulta presencial era mejor que la online, en términos de satisfacción, atención, toma de decisiones, etc. 48 consultas (con pacientes simulados) y motivo de consulta ginecológica, demostraron en este caso que no había diferencias mientras la toma de decisiones fuera compartida (paciente y tratante) la atención profesional y la información clara. En otro estudio de Mirzaei y colegas (2020) no encontró que la consulta presencial, vs. otras modalidaddes fuese diferente en términos de resultados aunque sí existía una preferencia por visitar de manera presencial la consulta entre las 349 personas encuestadas.
¿Influye en la inflamación?: Chen y colegas (2019) y posteriormente Xun (2020) estudiaron el efecto de la empatía del tratante en pacientes con Colitis Ulcerativa y Enfermedad de Crohn (Enfermedad Inflamatoria Intestinal). Con 242 y 187 pacientes, respectivamente, midieron el cambio en la calidad del sueño, la autonomía, ansiedad y niveles de IL-6, un marcador de inflamación en estas y otras enfermedades. Se realizó el estudio al inicio del tratamiento y luego de 3 meses de control. El estudio concluyó que a niveles más altos de empatía tanto reportada por el mismo tratante, como evaluada por el paciente, se mejoraban todos los resultados evaluados. La mayoría de los pacientes tenían entre 2-5 años de evolución y cerca de un 80% tenían enfermedad “inactiva” al momento del estudio.
Conclusiones:
- Si eres paciente/usuari@/cliente, etc., es fundamental que seas transparente y primero converses con tu cuerpo. ¿Desde cuándo que tienes esos síntomas? ¿Cuáles son tus miedos? ¿Qué dudas hay? ¿Qué has hecho frente a eso? ¿Te lo has tomado en serio? ¿Tienes el compromiso de seguir las indicaciones?
- Si eres un terapeuta, es indispensable que puedas escuchar más que hablar. La mayor parte del tiempo, la información clave que nos llevará a un buen diagnóstico está dentro del relato que nos entregan. Involucrar a quien tratamos en tomar las decisiones de su tratamiento, no sólo es una buena práctica, sino que mejora los resultados, y es la llave que puede abrirnos la puerta a una mejor salud, tanto para quien tratamos, como para nosotros como tratantes.
- Por más particularidades que tenga este encuentro, siguen siendo dos personas conversando. La culpa, las expectativas, la inseguridad, estarán siempre en ambas caras de la moneda. Aprender a comunicarnos sin miedo, sin temor al juicio, y no apresurar las conclusiones puede generar un impacto muy positivo en esta relación.
¿Tienes dudas? Te gustaría participar en algún artículo? No dudes y escríbeme en Contacto. Estaré feliz de responderte y ver cómo ayudarnos.

Referencias:
Si quieres profundizar más sobre el tema, te dejo algunas de las fuentes que me ayudaron a desarrollar este post.
1.- Xu, X., Zhang, Y., Wang, W., Zhang, Y., & Yang, N. (2020). Effects of Patients’ Perceptions of Physician-Patient Relational Empathy on an Inflammation Marker in Patients with Crohn’s Disease: The Intermediary Roles of Anxiety, Self-Efficacy, and Sleep Quality. Psychology Research and Behavior Management, 13, 363–371. https://doi.org/10.2147/PRBM.S221435.
Estudio señalado en donde se evalúa el impacto de la empatía en la calidad del sueño, autonomía, ansiedad, y marcador inflamatorio en pacientes con enfermedad de Crohn.
2.- Chen, X., Zhang, Y., Xu, X., Wang, W., Yan, H., Li, S., & Yang, N. (2019). Mediating roles of anxiety, self-efficacy, and sleep quality on the relationship between patient-reported physician empathy and inflammatory markers in ulcerative colitis patients. Medical Science Monitor, 25, 7889–7897. https://doi.org/10.12659/MSM.917552
Estudio señalado en donde se evalúa el impacto de la empatía en la calidad del sueño, autonomía, ansiedad, y marcador inflamatorio en pacientes con Colitis Ulcerativa.
3.- Mirzaei, T., & Kashian, N. (2020). Revisiting Effective Communication Between Patients and Physicians: Cross-Sectional Questionnaire Study Comparing Text-Based Electronic Versus Face-to-Face Communication. Journal of Medical Internet Research, 22(5), e16965. https://doi.org/10.2196/16965
Encuesta señalada para evaluar la consulta presencial vs. telemedicina en la calidad de la atención percibida.
4.- Tates, K., Antheunis, M. L., Kanters, S., Nieboer, T. E., & Gerritse, M. B. E. (2017). The Effect of Screen-to-Screen Versus Face-to-Face consultation on doctor-patient communication: An experimental study with simulated patients. Journal of Medical Internet Research, 19(12). https://doi.org/10.2196/jmir.8033.
Estudio señalado en donde se evalúa de manera simulada una teleconsulta vs. consulta presencial para examinar los efectos y/o posibles diferencias entre una y otra.
5.- Barry, C. A., Stevenson, F. A., Britten, N., Barber, N., & Bradley, C. P. (2001). Giving voice to the lifeworld. More humane, more effective medical care? A qualitative study of doctor-patient communication in general practice. Social Science and Medicine, 53(4), 487–505. https://doi.org/10.1016/S0277-9536(00)00351-8
Interesante revisión de la teoría de la comunicación en una entrevista médica, con 2 estudios sobre la comunicación en la consulta.
6.- Mikesell, L. (2013). Medicinal relationships: Caring conversation. Medical Education, 47(5), 443–452. https://doi.org/10.1111/medu.12104
Artículo de revisión en donde se evalúan los estudios que avalan las prácticas de comunicación que favorecen los resultados en una consulta.
7.- Kafetsios, K., Anagnostopoulos, F., Lempesis, E., & Valindra, A. (2014). Doctors’ Emotion Regulation and Patient Satisfaction: A Social-Functional Perspective. Health Communication, 29(2), 205–214. https://doi.org/10.1080/10410236.2012.738150
Artículo mencionado en donde se evalúa el componente de regulación emocional por parte del terapeuta.
8.- Larson, E. B., & Yao, X. (2005). Clinical empathy as emotional labor in the patient-physician relationship. In Journal of the American Medical Association (Vol. 293, Issue 9, pp. 1100–1106). https://doi.org/10.1001/jama.293.9.1100
Revisión en donde se enfatiza la empatía como elemento clave y necesario a visibilizar en la relación terapéutica.