Factores de riesgo y determinantes de salud

¿De qué trata este artículo?

¿qué se esconde detrás de una enfermedad? te invito a aprender y reflexionar sobre los factores de riesgo en este artículo.

Tiempo de lectura: 15 minutos.

¿Qué es un factor de riesgo? Escuchamos hablar de factores de riesgo muchas veces a lo largo de nuestro día a día. “Deja de fumar” “Haz actividad física” “No comas tanto dulce”. Estas frases, que muchas veces nos hacen sentir incomodidad, forman parte del concepto de factor de riesgo.

En términos simples, un factor de riesgo es cualquier elemento que aumente tus probabilidades de presentar una enfermedad. El término “factor de riesgo” fue utilizado formalmente por Kannel en 1961, mientras trabajaba como epidemiólogo cardiovascular en el estudio Framingham, uno de los estudios más emblemáticos en salud que evaluó el rol de distintos factores como la edad, sexo, niveles de colesterol, presión arterial, entre otros, y la relación que tenían con el desarrollo de enfermedad cardiovascular en una población de más de 5 mil personas.

¿Qué importancia tiene hablar de factores de riesgo?
Es importante porque si buscamos mejorar nuestra salud, nos irá mejor si conocemos qué factores influyen y cuáles de ellos podemos prevenir.

Como ejemplo, ya en 1854, durante el brote mundial de cólera, John Snow, uno de los fundadores de la epidemiología moderna, descubrió que los casos de esta enfermedad se agrupaban en torno a las alcantarillas que contenían material fecal que contaminaba las bombas de agua. Conocer este hecho fue clave para sanitizar el sistema y disminuir las repercusiones de esta enfermedad.

Mapa de Westminster, Inglaterra en donde ocurrió el brote. Los puntos son las muertes por cólera y las equis las bombas de agua.

Gracias a que se tenían identificadas la causa (la bacteria que causa el cólera) y el factor de riesgo (la red de agua como vehículo para su transmisión) se pudo manejar el brote. Sin embargo, existen algunas cosas que debemos tomar en cuenta sobre los factores de riesgo, debido a que no todo es tan fácil como parece.

Hablar de un factor de riesgo no es hablar de la causa de una enfermedad.

Gráfico original de Hill et. al 1947., modificado y traducido por el autor. Se puede ver que a medida que subió el consumo por tabaco en el Reino Unido también aumentaron drásticamente las muertes por cáncer pulmonar.

Actualmente la mayoría de las personas estaría de acuerdo en decir que el consumo de tabaco está ligado a cáncer pulmonar. Esto es porque desde 1947 los experimentos realizados por Robert Hill y colegas entregaban resultados impactantes para las personas que en esa época, disfrutaban del cigarro sin conocer sus efectos dañinos.

A pesar de que la relación parezca clara, y que actualmente el tabaco está asociado a cerca de 21 enfermedades distintas, entre ellas 12 tipos de cáncer, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, neumonía e influenza, hasta el día de hoy se sigue estudiando cómo el tabaco produce enfermedad, con algunos aspectos más claros que otros. Por lo tanto, si hablamos del tabaco, la mayor cantidad de evidencia lo cataloga como un factor de riesgo predictivo, es decir, que a mayor presencia tenga en la vida de una persona, mayor será el riesgo de cáncer. Muy parecido a calcular si habrá un día soleado en base a las nubes y corrientes térmicas que se registran en un momento dado.

A pesar de esto, a veces llueve de igual manera, y existen personas que tienen cáncer pulmonar sin haber fumado en su vida.

Esto se debe a otros factores ambientales y genéticos que explicarían la aparición del cáncer en estas personas. Por eso es importante reconocer que una enfermedad puede tener múltiples factores que influyen en su desarrollo, y para poder evaluarlos correctamente hay que mirar de cerca a la población. Debido a que el tabaco, el sedentarismo, los niveles de colesterol, o la presión arterial, se comportan como factores que predicen una mayor carga de enfermedad cardiovascular, y además se los cataloga como prevenibles, se espera que podamos evitarlos para disminuir nuestro riesgo y las probabilidades de enfermar o al menos presentar una forma más leve de la enfermedad.

Aquí es donde entran los estilos de vida, y las recomendaciones clásicas como 30 minutos de ejercicio al día, alimentación saludable, no fumar, etc. ¿Quién no estaría de acuerdo con estas frases? Incluso parecen de sentido común.

Sin embargo, las muertes por enfermedad cardiovascular siguen siendo la primera causa de muerte ¡en el mundo!

Esto en gran parte es debido a que estos factores, más que un conjunto de hábitos, pertenecen a un conjunto de determinantes de salud.

Volvamos al tabaco. Decir “deja de fumar” es muy fácil, pero en la práctica se vuelve complejo. A su vez, el consumo de tabaco frecuentemente se presenta junto a otro grupo de enfermedades psiquiátricas como depresión, ansiedad, estrés, etc. Convertir este factor determinante en una opción individual (“deja de fumar” vs. “¿por qué estás fumando realmente?”) hace recaer toda la responsabilidad en la persona, lo que por una parte nos quita una visión completa de lo que está ocurriendo y por otra, no nos ayuda a diseñar una estrategia sólida de tratamiento. ¿A quién le importa morir o no de cáncer pulmonar, cuando ya ha pensado en terminar con su vida varias veces?

Por eso es fundamental tomar el concepto de “factor de riesgo” como algo más profundo que una simple opción o una “causa” de enfermedad. Nos gustaría disminuir nuestro colesterol, dejar de fumar, bajar de peso, etc., sin embargo no todas las estrategias disponibles están al alcance de cualquiera debido a:

  • Desigualdad económica: Tratamientos costosos, disponibilidad de profesionales de salud, capacidad de “inversión” en mejorar la salud.
  • Brecha educativa: Saber cuándo y por qué consultar es importante a la hora de detectar tempranamente elementos que se pueden convertir a futuro en problemas mayores.
  • Redes de apoyo: A veces son nuestras amistades o familia quienes ejercen presión o incluso toman acciones para mejorar nuestra salud (gracias por eso). Cuando no tenemos a quién acudir, es mucho más complejo lograr acceder a tratamientos y contención.
  • Creencias: Nuestra espiritualidad, noción del dolor y formación valórica es fundamental a la hora de relacionarnos con nuestra salud.
  • Factores políticos: Gasto en salud pública, programas y prioridades de la agenda de gobierno.
  • Un largo etcétera.

Entonces, una enfermedad común (diabetes) que a su vez tiene un valor medible (azúcar en sangre) puede ser evaluada de la misma manera en muchas personas, pero la razón detrás de la diabetes misma es, probablemente, única en cada una de ellas. Por si no fuera poco, aplicar la evidencia científica disponible sobre una enfermedad, requiere tener en cuenta las características del grupo que participó en ese estudio, ya que las distintas realidades (ej. Antofagasta vs. Valdivia) pueden ejercer una influencia importante en el resultado de un tratamiento o en el comportamiento de una enfermedad. Y finalmente, para aterrizarlas a un plan específico de tratamiento, debemos escuchar nuestra historia personal y qué significado tiene la salud para cada quien.

Conclusiones:

  • Una enfermedad puede tener múltiples factores de riesgo, los que pueden causarla directamente (virus y resfrío) o mayormente influir en su desarrollo (tabaco y cáncer pulmonar).
  • Es fundamental que pidamos siempre un plan detallado de tratamiento frente a la atención de salud. Es clave entender qué es lo que se está evaluando y qué riesgos son los que se quieren disminuir.
  • Una enfermedad, o conducta de riesgo, no es un problema en la cual la solución está en “portarse bien”. Es necesario analizar la evidencia científica, y aplicarla a la población y luego a la persona, si se quiere generar realmente un impacto en su salud.

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Referencias:
Si quieres profundizar más sobre el tema, te dejo algunas de las fuentes que me ayudaron a desarrollar este post.

1.-Cockerham, W. C., Hamby, B. W., & Oates, G. R. (2017). The Social Determinants of Chronic Disease. In American Journal of Preventive Medicine (Vol. 52, Issue 1, pp. S5–S12). Elsevier Inc. https://doi.org/10.1016/j.amepre.2016.09.010
Una revisión del concepto de determinantes sociales, que toma en cuenta el capital social, estrato socioeconómico, educación y sus efectos en la salud.

2.- Hill, A. B. (1950). Smoking and carcinoma of the lung preliminary report. British Medical Journal, 2(4682), 739–748. https://doi.org/10.1136/bmj.2.4682.739
Uno de los estudios de Robert Hill y colegas, investigador que desarolló mucha evidencia sobre el efecto del tabaco en la salud, este específicamente aborda el aumento de la mortalidad por cáncer.

3.-Schooling, C. M., & Jones, H. E. (2018). Clarifying questions about “risk factors”: Predictors versus explanation. Emerging Themes in Epidemiology, 15(1), 10. https://doi.org/10.1186/s12982-018-0080-z
Una interesante revisión acerca de cómo determinar correctamente el sentido causal (explicar una enfermedad) y el predictivo (predecir si se producirá una) de un factor de riesgo.

4.- Aubin, H. J., Rollema, H., Svensson, T. H., & Winterer, G. (2012).Smoking, quitting, and psychiatric disease: A review. In Neuroscience and Biobehavioral Reviews (Vol. 36, Issue 1, pp. 271–284). Pergamon. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2011.06.007
Una revisión sobre el consumo de tabajo, su enlace con enfermedades psiquiátricas, y las complejidades en su tratamiento.

5.-Wakelee, H. A., Chang, E. T., Gomez, S. L., Keegan, T. H., Feskanich, D., Clarke, C. A., Holmberg, L., Yong, L. C., Kolonel, L. N., Gould, M. K., & West, D. W. (2007). Lung cancer incidence in never smokers. Journal of Clinical Oncology, 25(5), 472–478. https://doi.org/10.1200/JCO.2006.07.2983
Estudio que intenta evaluar la aparición de cáncer pulmonar en personas que nunca fumaron.


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